Servicio de Delegado de Protección de Datos

Delegado Protección Datos  Ponga un Delegado de Protección de Datos en su empresa

El Delegado de Protección de Datos es una de 6 Novedades que traerá el Reglamento Europeo de Protección de Datos a la empresa.

En concreto el Artículo 35, Designación del delegado de protección de datos, señala que será de obligado nombramiento en los siguientes casos:

a) el tratamiento sea llevado a cabo por una autoridad u organismo públicos; o
b) el tratamiento sea llevado a cabo por una empresa que emplee a doscientas cincuenta personas o más; o
c) las actividades principales del responsable o del encargado del tratamiento consistan en operaciones de tratamiento que, en razón de su naturaleza, alcance y/o fines, requieran un seguimiento periódico y sistemático de los interesados.

Aunque el documento definitivo está aún pendiente de aprobación, probablemente no será muy diferente del texto propuesto.

Esta figura se conoce en el ámbito anglosajón como “Data Protection Officer” (DPO).

Entre sus características destaca el hecho de que deberá ser contratado por un plazo mínimo de 2 años.

En los casos de grupos de empresas se permite contar con un solo Delegado en Protección de Datos, que actuaría de forma común para todas las compañías.

Otra característica significativa es que su identidad y datos de contacto deben ser hechos públicos, y que esa información será uno de los derechos que asisten a las personas físicas cuando se recogen sus datos personales.

En Expansiónate hemos creado un servicio especializado en la materia destinado a aquellas empresas que pudieran considerar un gasto excesivo disponer de un Delegado de Protección de Datos de forma interna.

A través de este enlace encontrará toda la información necesaria para valorar nuestro servicio y ponerse en contacto con nuestro departamento de contratación:

¿Por qué contratar un Delegado de Protección de Datos a través de Expansiónate?

Recuerde que esperar al término de los plazos legales que se establezcan conllevará una adaptación compleja a causa de la gran cantidad de tareas que esta nueva figura debe asumir, comprobar y documentar, y a las particularidades operacionales y organizativas de cada compañía.

Tampoco es baladí tener en mente que la nueva normativa tiene previsto un régimen sancionador por incumplimiento que podría llegar hasta un 2% de la facturación anual.

Una incorporación a tiempo al organigrama de la compañía garantiza una adopción sin traumas y beneficiosa para toda la organización.